El daño solar es acumulativo e irreversible. Aunque la exposición aumenta en verano, el riesgo persiste incluso en días nublados o de invierno.

La llegada del verano suele disparar las alarmas sobre el cuidado de la piel, pero la comunidad médica es categórica: la prevención no debe tener estación. Dermatólogos de OSEP remarcan que la radiación ultravioleta impacta en la salud independientemente del clima, exigiendo medidas de protección constantes para evitar lesiones graves.

El peligro invisible de las nubes

A diferencia de la percepción común, el frío o los días grises no anulan el riesgo. Los rayos ultravioletas (UVA y UVB) tienen la capacidad de atravesar las nubes y llegar a la superficie terrestre con intensidad suficiente para dañar el tejido cutáneo.

Al ser un daño acumulativo e irreversible, la exposición inadecuada y reiterada deriva, con el paso del tiempo, en tres consecuencias principales: el envejecimiento prematuro, la aparición de lesiones precancerosas y, eventualmente, el desarrollo de cáncer de piel.

Datos importantes: medicamentos y condiciones preexistentes

Un aspecto poco conocido pero fundamental es la fotosensibilidad. Ciertas patologías y el uso de medicaciones habituales —como los diuréticos o los tratamientos para el acné— aumentan significativamente la sensibilidad al sol. En estos casos, la piel se vuelve más vulnerable y requiere una protección aún mayor de la habitual.

Asimismo, existen condiciones como la rosácea, donde la exposición solar actúa como un factor agravante de la condición preexistente.

Tipos de tumores y factores de riesgo

No todos los diagnósticos tienen el mismo origen ni la misma gravedad. Los especialistas distinguen dos grandes grupos:

  • Carcinomas basocelulares y espinocelulares: Son los más frecuentes y están vinculados a la edad y a la exposición solar sostenida. Aunque son comunes en adultos mayores, rara vez resultan mortales si se tratan a tiempo.
  • Melanomas: Representan solo el 4% de los casos, pero son responsables del 75% de las muertes por cáncer de piel. Aquí, la carga genética y los antecedentes familiares son determinantes.

Guía básica de fotoprotección

Para reducir el riesgo, los profesionales recomiendan integrar el cuidado de la piel a la rutina diaria:

Medida Recomendación técnica
Protector Solar Uso de factor 30 o superior, con cobertura UVA/UVB.
Aplicación Colocar antes de salir y renovar obligatoriamente cada 2 horas.
Barreras físicas Uso de gorros, anteojos y ropa clara que cubra el cuerpo.
Hábitos Evitar la exposición directa en las horas pico de radiación.

El control dermatológico anual es la herramienta más eficaz para la detección precoz. Identificar a tiempo un lunar que cambia de forma o color puede salvar vidas.