El encuentro, organizado por la Línea de Cuidado de Salud Sexual y Reproductiva de la Obra Social, reunió alrededor de 20 afiliados mayores de 65 años para hablar sobre la vivencia de la sexualidad plena y saludable en esta etapa de la vida.
Una sexualidad sana constituye un aspecto esencial de la salud integral y un factor protector frente a distintas patologías.
La propuesta invitó a reflexionar sobre la importancia de dejar atrás la obsesión por la imagen de la juventud eterna y el concepto de anti-ageing (antienvejecimiento), para dar paso al well-ageing: un proceso de envejecimiento sano, activo y exitoso.
Durante el encuentro también se compartieron herramientas y reflexiones para reconectar con la propia sexualidad y el deseo, destacando la importancia de sostener el cortejo y los gestos afectivos como formas de alimentar el deseo en las relaciones.
Además, se analizaron algunos factores que pueden afectar la vida sexual, como el estrés, la falta de comunicación y el descuido tanto del autoconocimiento como del conocimiento del otro. En este sentido, la licenciada en Psicología Eliana Silveti, a cargo del taller, remarcó que “cada persona vive y alimenta el deseo sexual de manera única y particular, por lo que resulta fundamental conocerse, validarse y atravesar los cambios de la vida con creatividad, amor, amabilidad y paciencia”.
El taller cerró reafirmando la importancia de vivir la sexualidad en la tercera edad como un derecho vital.
